La magia del orden

Bella Pilar

Hay un everest textil encima de mi cama. Todos los años, por estas fechas, me da por hacer escalada extrema ordenando los armarios. A mi, que me dan miedo las alturas y acumulo tacones que luego no uso. Se amontona la ropa de invierno y la de verano del año pasado y se mezclan gorros de lana con chanclas de piscina. A mis hijas no les queda nada y a mi, que mala suerte, me suele quedar todo; lo del año pasado y lo del otro también. Y son ellas, mis chicas, las que me hablan de una youtubber asiática que ha descubierto cómo tener tu armario y tu casa completamente ordenada. Me parto. Anula lo que no te pongas y deja sólo lo que de verdad utilizas, también aquellas prendas que te dicen algo, ya sabes, las que te remueven emociones: esa camiseta de aquel concierto o la falda del bautizo de la pequeña y los tacones con los que saliste a bailar con él. Me río cuando le llega el turno al cajón de los calcetines. No es que no me digan nada es que nunca me lo dicen a pares. Ahora mismo estoy por meterlo todo en una bolsa y dejarlo debajo de la cama, a ver si mañana se ha ordenado solo. Dice Marie Kondo, autora de La magia del orden que “cuando experimentes lo que es tener una casa ordenada, sentirás como se ilumina todo tu mundo”. Me parto por segunda vez. Cuestión de aprender a doblar camisetas en vertical, que ahora se llama mariekondear. Prepárense, voy a convertirme en un ser luminoso.

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