La palabra, la paraula

Como mínimo, desde Aristóteles, pensamos lo que sentimos.

Yo nací en Barcelona, he bailado sardanas en el patio del colegio. La sardana és la dansa més bella de totes les danses. Mi músculo rojo era joven en la ciudad olímpica y por eso lleva su espíritu grabado a fuego. Presumo de su lengua, su cultura y su pueblo, el meu poble,  allá donde voy.  Ni por un momento pongas en duda el meu sentiment. Pero, créeme, me he ido muchas veces. Donde voy, sumo, me llevo lo mejor. Mis hijas, catalanas las dos, han paseado la mejor de sus infancias por tierras del Quijote. Hoy aprenden, estudian y hablan gallego. Las banderas que me gustan, son las de colorines.

La política debe ir más allá de la administración  de impuestos. Ahora más que nunca, debería  saber gestionar las emociones. El éxito de los govern de Catalunya y gobierno central, reside sin duda en el fracaso de ámbos. Estos días vivo con el corazón en un precipicio. No puedo justificar la violencia, tampoco que se menoscabe el  estado de derecho. Yo, que amo la palabra, pido que se haga uso de ella: hablen, acuerden, dialoguen, negocien, debatan, departan, por favor, con respeto. Por y para todos los afectos que tengo a uno y a otro lado.

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2 Comentarios

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    Augusto
    octubre 10, 2017 de 1:37 pm

    ¡Qué lejos estamos! Verdad?. Mientras escuchaba de una habitación a la otra la lectura de este comentario por parte de mi querida mujer y, a pesar del fragor que casi de forma permanente se respira en mi hogar de no pocos herederos, pensaba en lo lejos que estamos de esta perspectiva, tan grande como la diagonal que cruza la capital catalana. Al mismo tiempo pensaba en mis hijos, sintiendo el deseo de legarles una sociedad como la que expresas en tu comentario. Destacar: Pensamos lo que sentimos. Allá donde voy, sumo. Las banderas que me gustan son las de colorines. Gestionar las emociones. Amo la palabra. Felicitaciones por este comentario, Silvia. Gracias.

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      Silvia Salgado
      octubre 23, 2017 de 3:44 pm

      Un abrazo muy grande para ti y toda tu preciosa familia, Augusto. Gracias.

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