Instrumental

Me ha dejado herida. Cruzada. Me ha hecho sufrir. No voy a decirte nada nuevo de Instrumental (Ed. Blackie Books), tienes mucho y bueno donde buscar. Un tribunal prohibió la publicación de este libro, por temor a que su contenido, crudo como el más frío de los inviernos, pudiera dañar al hijo del autor. El litigio se resolvió a favor de James Rhodes, que finalmente consiguió que “su vida” viera la luz. Una forma de redención. Ahora, ¿a quién reclamo yo los daños sufridos por su lectura?. Cómo agradezco la música escuchada, en quién confío, a quién tolero, que me diga alguien cómo protejo a lo que más quiero, cómo no tener miedo de ese dolor que, inexplicablemente, hizo su nido en la más tierna infancia.

 

La música fue su salvación. James Rhodes fue víctima de abusos durante su infancia y su vida ha estado marcada por esa tragedia.Escuchar a Rajmáninov en bucle durante su adolescencia y descubrir el Adagio de Bach en un ala psiquiátrica le ayudó a combatir sus demonios y a transformar su vida. James Rhodes es uno de los más eminentes concertistas depiano de la actualidad y un gran renovador de la música clásica.

Instrumental. Memorias de música, medicina y locura, es un tributo apasionado al poder terapéutico de la música. No voy a entrar en si es o no este libro un producto de marketing bien organizado, en si su autor es más o menos narcisita, un valedor de su terrible tragedia. Me quedo con el remolino de emociones que siento cuando lo escucho, con los ojos cerrados, interpretar La Chacona de Bach. Llevo días con esa melodía pisándome el alma. Si tuviera que atreverme a describirla diría que es como cuando el Sol forcejea con las nubes y su luz solo deja que tiña de naranja una parte del mar. Entonces lo ves: el agua, a un lado, brillante, acariciada, al otro, profundamente oscura, dejada.

 

 

Pic by James Zwadlo

 

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