Demasiada felicidad

Cuánto es Demasiada Felicidad. Cómo la medimos. Como el amor, ¿no es la felicidad una ecuación irresoluble? Puede que lo seamos, nosotras, mujeres, más exigentes con ambos términos : felicidad, amor. Con las emociones, en general, somos algo más que superhéroes.

“Cuando un hombre sale de una habitación deja todo detrás, cuando una mujer lo hace lleva todo lo ocurrido en esa habitación con ella”. Palabras en boca de Sofía, uno de los personajes que pueblan los cuentos de Alice Munro. La primera vez que la escritora canadiense apareció reseñada en un medio de comunicación, The Vancouver Sun, tenía 30 años. El periódico la retrató atractiva y con sus dos hijas pequeñas, bajo este titular: “Ama de casa encuentra tiempo para escribir relatos”. Cuentos. Como si escribir relatos mermara la autoridad del libro, como si la autora se quedara a las puertas de la literatura en lugar de encontrarse acomodada dentro. Y qué cuentos. En el año 2013, por fin, le fue otorgado el Premio Nobel de la Literatura.

No hay grandes personajes en su obra. Al contrario, Munro destaca por narrar mundos corrientes, con escritura aparentemente sencilla, con la serenidad que hay previa a las tormentas. Diez relatos se encierran en Demasiada Felicidad (Editorial Lumen). Personajes de inicio sencillos, que arrastran decisiones o recuerdos que les marcan la vida. Como a mí, como a ti, por eso hay momentos en los que como lector te sobrecoges. ¿Serán, seremos, capaces de superar las adversidades? Sobrevivirán. Leer a Munro te traspasa. Te recuerda que todos estamos hechos de trozos rotos y que la felicidad está en vivir un poco cada día. 

“Ella odiaba la palabra escapismo referida a la ficción. Era más bien la vida real la que merecía ser tildada de escapismo”.

Leerla es una escuela, un placer.

Pic by Pablo Merchán Montes

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