Basada en hechos reales

pic by Joseph Pearson

El verano está terco en el norte, como si el calor no acabara de encontrar su sitio; hace tiempo que para mí no es ningún secreto,  es mi refugio térmico. Vienen cosas bonitas. Lo digo siempre, es mi condición de optimista. Te lo contaré después, quizá lo haga, que estuve a punto de ahogarme, pero lo sabrás cuando ya esté a salvo. En tierra. Me salvó eso, saberlo: que vienen cosas bonitas.

Las hadas andan viajeras, aprendiendo como se aprende más y sin quererlo, en los días estivales. Yo perfilo los detalles de mi último trabajo, qué ganas de regalártelo; escribo y vuelvo escribir, saco un rato para arreglar armarios, para mimar las plantas, doy largos paseos con el Sr. Wilson, tomo fotos, leo. Leo:

“Raros son los amigos de los que podemos decirnos que han cambiado nuestra vida, con la extraña certeza de que sin ellos nuestra vida simplemente no habría sido la misma, con la íntima convicción de que la incidencia de ese vínculo, su influencia, no se limita a unas cuantas cenas, fiestas o vacaciones, sino de que ese vínculo ha irradiado, se ha proyectado mucho más allá, de que ha actuado sobre las decisiones más importantes que hemos tomado, de que ha modificado profundamente nuestra manera de ser y contribuido a afirmar nuestro modo de vida. Mis amigos de la-casa-de-las-vacaciones son de ésos: FUNDAMENTALES. Por desgracia para mí abandonaron Paris hace ya tiempo. (Delphine Devigan. En Basada en hechos reales. Ed.Anagrama).

Hay palabras que son irremediables, hay momentos que son irreparables. Hay lecturas que son un remedio.

 

Pic by Joseph Pearson

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