Mirentras todo es posible

Hasta cierto punto me da pudor escribirte, pasearme por este jardín. Sabes que siempre te conté que vendrían cosas bonitas. Lo creo, de verdad. A pesar de esto, a pesar de todo. El otro día leí en algún sitio que, de haber sido soldado en la batalla, habría muerto la primera, porque así lo hacen siempre los soldados optimistas. Pero en mi guerra interior, en esa que todo individuo libra hoy, ahora, consigo mismo, la premisa de que todo pasará, de que llegará de nuevo la belleza, me mantiene a salvo.

En casa sigo. El viaje hacia dentro es largo, pero con la fortuna de hacerlo bordeando el mar. Lo sé, que es una suerte.

 NECESITO del mar porque me enseña:
no sé si aprendo música o conciencia:
no sé si es ola sola o ser profundo
o sólo ronca voz o deslumbrante
suposición de peces y navíos.

Pablo Neruda

De natural era que acabara enamorándome de la fotografía. Se parece tanto a la literatura, no es más que otra manera de contar una historia. A mí me gusta contarte, necesito contarme, lo hermoso que hay en lo cotidiano. Henri Cartier_ Bresson  dijo: fotografiar es retener el aliento, alinear la mente, la mirada y el corazón. Qué cuentistas somos escritores y fotógrafos. He terminado de escribir mi último trabajo; no sé cuándo te llegará. Ahora está en la imprescindible corrección y edición. Es necesaria, como el lightroom o el fotoshop en la imagen. He leído algunos libros buenos en estas semanas:

Amores, de Leonor Recondo; … “amor a la vida, desprecio por la muerte”, abre con esta cita de Paul Éluard.

Salvar el fuego, de Guillermo Arriaga, “el mundo se divide entre los que tienen miedo y los que tienen rabia”.

Mi madre, de Richard Ford, “no se puede definir lo indefinido”.

El infinito en un junco, de Irene Vallejo; un recorrido por la vida del libro, instrumento sencillo capaz de otorgarnos la mayor de las libertades.

Conquistar el cielo, de Paolo Giordano: del amor, del primer amor, de ese tránsito a la vida adulta. En quien te vas convirtiendo mientras todo es posible. La edad de conquistar el cielo.

Amapolas en octubre, de Laura Riñón Sierra, un regalo íntimo y personal que me hizo feliz.

A Contraluz, de Rachel Cusk. De cómo construimos nuestra identidad a partir de nuestra propia vida y la de los demás.

Luego he salido con mi cámara, aprendiz de fotografía, amateur a mis años en la búsqueda de la luz. Me voy manteniendo, tratando de entender lo que acontece, entre libros. Con mi cámara, procurando capturar el instante, para que no se me olvide el recuerdo.

Cada vez que subo el camino que lleva al faro, lo repito, te lo repito, por si acaso me olvido: vienen cosas bonitas.

 

Pics by Silvia Salgado.

 

 

 

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