La mujer que vivió un año en la cama

“Sé amable, pues todo aquel a quien conoces está librando una dura batalla”
Atribuido a Platón, y a muchos otros.
Leo de todo. Me pasa como con la comida. Y es la mejor manera de educar el paladar literario. Puedo apreciar la alta cocina y sin embargo a veces soy feliz comiendo un plato de patatas fritas bañado en ketchup. Hacía tiempo que tenía pendiente leer La mujer que vivió un año en la cama, de Sue Townsend. Una conversación telefónica con una buena amiga, del tipo: “estoy cansada, no llego a todo, no sé dónde me he perdido, lo estoy haciendo fatal, siento que todo y todos dependen de mi”, hizo que el otro día solicitara un ejemplar en el mostrador de la biblioteca.
El día en que sus hijos, unos mellizos superdotados, se marchan a la Universidad, Eva cruza la puerta de su casa y se mete en la cama en pleno día. Vestida y con tacones. No está enferma. No está cansada. Y, desde luego, no tiene una aventura. Simplemente, ha llegado el momento de decir basta.
UNA HISTORIA PROFUNDA SOBRE LO QUE SUCEDE CUANDO ALGUIEN DEJA DE SER LO QUE LOS DEMÁS DESEAN QUE SEA.
“Una delicia. Verdaderamente divertida… La compasión brilla en esta historia descaradamente social e irónica”. GUARDIAN
“Brillante, aguda, honesta, conmovedora, una exquisita sátira social”.

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