Un verano de libro

Sólo lo sublime puede ayudarnos a sobrellevar lo ordinario de la vida. ALAIN FOURNIER
Muchos amigos y familiares se han paseado por casa este verano. Dicen que soy buena anfitriona, yo culpo al mar y al entorno que lo rodea. Creo que puedo optar a un puesto en la oficina de turismo de tanto que he paseado la ciudad, he hablado de sus calles y visitado lugares insignes. No había comido tanto pulpo en mi vida. A todos, que conste os quiero, estoy cansada. Suele ser un clásico que mi casa se llene y luego yo me quede unos días vacía, de tanto darme. Pero ha sido un verano de libro, siempre me salvan.
Después de leer El Ruiseñor, de Kristin Hannah, me costó mucho sumergirme en otras lecturas. La historia novelada de dos hermanas en la época de entreguerras me gustó sinceramente:
“A los hombres les gusta contar historias. Las mujeres nos limitamos a seguir con nuestras vidas. Para nosotras fue una guerra en la sombra. Cuando se terminó, no tuvimos desfiles ni medallas ni menciones en los libros de historia. Durante la guerra hicimos lo que debíamos y cuando terminó recogimos los pedazos y empezamos de nuevo.”
Así que me lancé a una lectura más ligera y veraniega: La mujer de la libreta roja, de Antoine Laurain y editada por Salamandra. La cita que abre este post, abre también esta novela. Sencilla, la atracción por lo desconocido. Alguien encuentra un bolso con un diario íntimo en su interior y emprende una búsqueda. Lo que me gusto es que el buscador de la propietaria es un librero parisino y en el transcurso de la historia, se nos hace referencia a infinidad de libros y sus autores.
Balzac y la joven costurera china, de Dai Sijie, llegó poco después. Dos adolescentes chinos enviados a una aldea perdida, cercana al Tíbet, en un proceso de reeducación implantado por Mao Zedong a finales de los sesenta. Me fascina la historia de este desconocido país.
Y ahora que empiezan a acortarse las tardes, no puedo resistirme a la hermosa primera novela de mi admirada Anuradha Roy, Atlas de una añoranza imposible. Sólo en su título me quedo un rato. Narra la historia de un a familia Bengalí desde el comienzo del siglo XX, ilustrando la inmensa diversidad de la India.
Felices lecturas, feliz verano.

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